martes, 28 de octubre de 2008

El último paseo de José María Cuevas


No recuerdo cuanto tiempo llevo viéndolo, cruzando saludos con él, supongo que desde que frecuento ese pequeño paraíso que es el pueblo segoviano de Riaza.

Siempre tenia una sonrisa y unas palabras, con su chaleco acolchado y su gorra de cuadros en tonos verdes, si podía, no dejaba una sola tarde de pasear pausadamente por esa tierra que adoraba y que se había convertido en su residencia, desde que dejó la presidencia de la CEOE.

No importaba que el frió cortante de la tarde invitara a quedarse en casa, Don José María, salía a admirar la naturaleza, a respira ese aire tan puro del lugar y tan recomendado como saludable.



En verano, los atardeceres son también gloriosos, dignos de compartir entre los que gustamos tan natural deleite; era pues, en tanto paseo donde comprobé la calidez humana y la cercanía de este gran Patrón de los Empresarios que era José María Cuevas.

Hoy, por la mañana, será enterrado en la tierra que tanto admiraba, de seguro, este carismárico pueblo, estará lleno de infinidad de personalidades que le darán su último adiós.

Frente a su casa, la plazuela lleva su nombre desde hace años, por deseo de los vecinos del pueblo, volverá en primavera a aromatizar el paseo de los transeúntes, con esas flores de lavanda, que brotarán con su recuerdo.

No solo mis compañeros le echarán de menos, así, como todo el ámbito político y empresarial, por su labor conciliadora y dialogante,y los mismos vecinos del pueblo, que este fin de semana, le vieron por última vez, también se le echará de menos este invierno por los caminos nevados por los que tantas veces nos cruzamos, desde el Paseo Garcia Tapias, a mi casa, en el Camino de Enmedio.




Descanse en paz, D. José María.